No recuerdo en qué sitio trabajaba cuando, por la tarde, sintonizábamos en la radio un programa cultural en el que el conductor solía hacer sugerencias de lectura. Durante una temporada estuvo refiriendo, entre otros, un libro titulado Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enríquez. Yo, imbuida en el trabajo como estaba en aquel entonces, no tuve tiempo de buscar ese libro, pero años después, frecuentando la biblioteca a la que acudo casi a diario, hallé el libro y lo traje para degustarlo.
No suelo escoger libros de cuentos, pues prefiero narraciones más largas que me tengan ocupada por más tiempo, pero lo traje porque también había leído buenos comentarios sobre esta autora.
Este libro consta de doce historias a lo largo de 230 páginas, cada una mejor que la otra. Se nota el trabajo minucioso en cada historia y, al terminar de deshuesar con esmero cada una de ellas, me he sentido perturbada. Son de esas historias que te dejan con una especie de sed, pero también con la sensación de un mal presagio.
Las empecé a leer en desorden esta vez, guiándome por los títulos. Qué importante es anteponer un buen título.
De todas las historias recuerdo “¿Dónde estás, corazón?”. La recuerdo y no puedo evitar pensar que me encantaría escuchar también una colección de sonidos de las afecciones cardíacas; me serviría de algún modo para escribir también, no de modo directo, pero me serviría.
Este cuento narra sobre una mujer obsesionada desde niña con los hombres enfermos, especialmente con aquellos que padecen enfermedades cardíacas. Su fascinación por la enfermedad y la muerte se relaciona con una experiencia traumática de su infancia. Qué brutal sentirse atraída por la fragilidad y por la cercanía de la muerte.
En "El carrito", se cierne una especie de maldición sobre un grupo de personas que atacan a un indigente, lo golpean y lo echan de su espacio con tanta agresividad que hasta el carrito en el que transportaba sus pocas pertenencias se lo quedan. Luego, cuando se dan cuenta de que su acción posiblemente puede haber desencadenado una maldición, los habitantes queman el carrito, pero es demasiado tarde. El cuento convierte ese episodio de violencia y desprecio hacia un marginado en una historia de terror.
En "Ni cumpleaños ni bautismos", se narra la historia de Zedd, un chico que trabaja de camarógrafo y que decide poner un anuncio sobre que realiza filmaciones, pero nada de cumpleaños ni bautismos, sino filmaciones extrañas. La gente empieza a llamarlo para que grabe cuestiones sexuales a veces, pero luego lo contratan para grabar a Marcela, una muchacha que está poseída. Él hace el registro con su cámara, pero lo que se creía que podía ser una experiencia sexual extraña se convierte en algo inquietante que los afecta a ambos. En este cuento se funden sexo, violencia, trauma y lo sobrenatural.
Y esta solo es una pequeña cata. Los cuentos ofrecen situaciones variadas, pero todos terminan dejando una huella, una puerta misteriosa entreabierta, un estremecimiento.

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