domingo, 23 de agosto de 2026

"Quisiera hoy ser feliz de buena gana"

 

Quisiera hoy ser feliz de buena gana - Cruz, Marcelo

Conozco a Marcelo Cruz porque estudiamos en la misma facultad, aunque con algunos años de diferencia. Con las personas de mi facultad suelo sentirme unida, quizá por eso de la memoria colectiva, siento que las conozco de toda la vida, y eso quizá se deba también a la identidad del espacio universitario que aunque en distintos momentos, cohabitamos.

Hace unos días le escribí para solicitarle un espacio para una entrevista en su programa cultural El galpón de los cuentos vivientes, pues estamos promocionando el libro que tradujo Juan Carlos del latín al español y que presentará ya en estos días. Apenas le escribí a Marcelo, me respondió con una invitación a la presentación de su libro Quisiera hoy ser feliz de buena gana, en la cafetería Tres Gatos.

Con ese título me acordé del poema de César Vallejo: "Quisiera hoy ser feliz de buena gana, / ser feliz y portarme frondoso de preguntas, / abrir por temperamento de par en par mi cuarto, como loco…"

Al abrir el libro de Marcelo, hallo de par en par la puerta abierta y paso. Se me antoja un diario personal y, en efecto, veo que menciona entre sus lecturas a Alberto Giordano, quien define el diario como una escritura de lo íntimo y lo cotidiano, un espacio donde se entrecruzan los libros, los amigos, los recuerdos familiares, los estudios y los estados de ánimo. En el caso de Marcelo, aparecen también sus años de estudio, su época en el diplomado, sus lecturas, sus relaciones y sus observaciones sobre la vida.

Marcelo escribe este libro con el corazón al desnudo, desde su memoria y sus lecturas. Recuerda, selecciona, vuelve sobre lo vivido y se pregunta: “La memoria es un cementerio de recuerdos, en dicho caso soy el sepulturero. ¿Por qué elijo unos recuerdos y excluyo otros? ¿O por qué elijo ciertos textos o autores sobre otros?”. Luego, como si una pregunta llevara inevitablemente a otra, vuelve a interrogarse: “¿Literatura o enfermedad?”.

Este libro está lleno de preguntas ante las cuales Marcelo ensaya respuestas, pero las respuestas no son más que puertas hacia otras interrogantes. Él mismo lo menciona y dice que quizá por ello optó por el periodismo como carrera. Hay en él una necesidad de preguntar, de mirar otra vez, de intentar comprender. Tal vez escribir sea también eso de no cerrar las preguntas, sino aprender a vivir dentro de ellas.

Testimonia desde su propia existencia, el yo que escribe no es idéntico a la persona real, es, más bien, una imagen de sí mismo que se va construyendo en la escritura, un yo que se repite y se contradice, que hoy piensa de una manera y mañana de otra. En este diario las contradicciones permanecen sin intentar resolverlas.

Al final entiendo el título del verso de Vallejo “Quisiera hoy ser feliz de buena gana” como una afirmación de felicidad o como el deseo de abrir de par en par el cuarto y dejar entrar la vida, con sus recuerdos, sus preguntas, sus insomnios y sus abismos.

 

No hay comentarios: