jueves, 20 de agosto de 2026

Sedimentos de una avalancha



Hoy, hace unas horas, hubo un terremoto en Ayacucho. Me pregunto si en algún momento un terremoto afectará también a esta ciudad en la que vivo. Espero que no, aunque hemos arruinado tanto la naturaleza que estos desajustes son solamente respuestas a nuestra violencia. Hablo de esto porque en el título del libro que ahora leo encuentro la palabra “avalancha”. Quiero imaginarme cómo es una, qué tan rápido se mueve, qué materiales contiene.

Veo que el diccionario de la RAE define avalancha como una gran masa de una materia (usualmente nieve, hielo o rocas) que se desprende de un monte o vertiente y se precipita con violencia.

¿Qué mismo contiene entonces esta avalancha, La mañana zombi en avalancha, como se titula el libro de Vinicio Manotoa Benavides?

Encuentro que baja a mi mesa de lectura una avalancha de nombres de autores, como una genealogía para mostrar quizá cómo nacieron sus poemas a través de su oficio de lector incansable, de autores varios y disímiles. Llegan también, en avalancha, las formas posibles de hacer poesía. Son veinticuatro poemas largos, entre los que están:

"José Ángel Valente — "Valente contra sí mismo"; Augusto Monterroso — "Amor de Monterroso"; John Ashbery — "Ashbery"; Leonard Cohen — "Cohen"; Jack Kerouac — "Kerouac"; Mark Strand — "Strand"; Wisława Szymborska — "Aullido de Szymborska"; Paul Celan — "Celan en trayectoria"; Jaime Saenz — "Elegía a Jaime Saenz"; Ryszard Krynicki — "Ryszard Krynick o la vaca"; Bohdan Zadura — "Bohdan Zadura"; Piotr Sommer — "Piotr Sommer"; Andrzej Sosnowski — "Andrzej Sosnowski"; Marcin Świetlicki — "Marcin Swietlicki"; Marcin Sendecki — "Marcin Sendecki"; Harold Pinter — "Balada a Harold Pinter"; Wallace Stevens — "Wallace Stevens"; Juan de Dios Martínez — "Juan de Dios Martínez"; y Brian Dedora — "Lorcation, de Brian Dedora".

Además, hay cinco títulos que no corresponden a autores: "Especulaciones sobre la palabra poema (Fragmentos)", con un epígrafe de Carlos Drummond de Andrade; "Motocicleta", con el subtítulo "(o Hugo Mayo perdido en un cuarto anónimo de Guayaquil)"; "Paréntesis", con un epígrafe de Stéphane Mallarmé; "El mundo no se acaba", subtitulado "(Relectura de un libro de Charles Simic)"; y "Percusión", con el subtítulo "(o Eduardo Espina en una alambrada de púas)".

Es decir, una verdadera avalancha de lecturas en las que destacan la ruptura y el absurdo, como en Monterroso y Szymborska; la ciudad y la marginalidad, como en Kerouac y Cohen; los poetas polacos experimentales, como Krynicki, Zadura, Sommer, Sosnowski, Świetlicki y Sendecki; y la ruptura ecuatoriana, representada por Mayo y Juan de Dios Martínez. Hay también varios guiños entre los textos a otros autores, como Pedro Gil y Franz Kafka…

En medio de esta avalancha quedan sedimentos y materiales atrapados en mi memoria. Estos versos de "Especulaciones sobre la palabra poema", por ejemplo, son algunos de ellos:

 

“Como todo animal epistolario, el poema tiene muchas caras.

Poliedro salvaje que pocos han conseguido domar y que ha

tirado a cientos mientras despotrica.

No es caballo o erizo o medusa o petirrojo o iguana o pulpo

u odradek. La única forma que medianamente registra su

movimiento es el ouroboros.”

 

“No todo poema nos dice algo de la literatura y no toda

literatura se refugia en el poema. Se trata de una transacción

de negocios a carta cabal: un juego de suerte.”

 

“[Como si estuviera vivo, el poema es un protozoo mecánico

que no conoce la palabra extinción.]”

 

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