martes, 8 de septiembre de 2026

Uno nunca sabe

 Tipos Infames: · CRÍMENES · SCHIRACH, FERDINAND VON: SALAMANDRA -978-84-9838-389-8

Hace unos días fuimos a la radio de la Universidad Andina Simón Bolívar, pues Juan Carlos fue invitado a hablar sobre temas de filosofía y sobre su reciente publicación: la traducción de La historia de Apolonio de Tiro. Las instalaciones de la radio, que en realidad son una biblioteca, son muy atractivas para hablar de estos temas. Pero, como yo le hice compañía, me puse a revisar los libros, no me podía cruzar por la cámara que estaba grabando. Así que opté por mirar los que me quedaban más cercanos, hallé los de un autor alemán llamado Ferdinand von Schirach, escritor, dramaturgo y abogado especializado en derecho penal.

Había tres libros suyos, de los cuales pude encontrar dos en la biblioteca a la que asisto y que los pedí de inmediato: Crímenes y El caso Collini.

Crímenes me lo puse a leer en ese momento, pues en la contraportada decía que eran casos inspirados en su experiencia profesional, así que eso me llamó mucho la atención. No he leído mucho género policial, pero al leer estos relatos, concluyo que ahora es uno de mis géneros favoritos.

En cada uno de los once relatos se parte de un delito, pero en la narración el autor se interesa menos por el crimen y más por las circunstancias que llevaron a la persona a cometerlo.

En cada historia aparecen el miedo, la soledad, la violencia, el amor, la humillación, la desesperación. Los personajes no son blancos o negros, sino que tienen sus tonalidades; no son simplemente buenos o malos. Recuerdo de modo especial el relato titulado "Amor", en el que Patrik hiere con una navaja a su novia Nicole durante un momento íntimo y después se descubre que quería comerse una parte de su cuerpo, a pesar de afirmar que la amaba. El final queda parcialmente abierto y eso lo vuelve inquietante.

O relatos como "El cuenco de té de Tanata", "El violonchelo" o "El etíope", que nos llevan por las historias de sus personajes y nos dan la posibilidad de conocerlos sin juzgarlos, de acercarnos a su condición humana y de pensar en el tema de su culpa, pero también de su inocencia.

Qué bueno haber acudido en calidad de acompañante a dicha entrevista. Uno nunca sabe dónde puede encontrar un buen autor y un buen relato.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Pachinko de Min Jin Lee

 PACHINKO

A pesar de que yo siempre opto por lecturas cortas, esta vez quise leer Pachinko, de la escritora coreano-estadounidense Min Jin Lee. A la par de esta lectura, estuve también con algunos libros de poesía, pues, al ser una novela tan voluminosa, me era imposible llevarla en el bolso, además de que no quería que se me estropeara, pues soy la segunda persona que solicita este libro en la biblioteca. Hubiera querido llevarla a Ambato, cuando fuimos a ver a los pintores, pero para el viaje llevé algo más breve.

Esta vez mi lectura fue muy pausada, pues también tuve algunas cosas que hacer por el inicio de clases y algún que otro compromiso, que nunca suelo tener, pero esta vez lo tuve. Leer pausadamente casi hace que se me termine el tiempo de préstamo del libro, pero, por suerte, pude entregarlo un par de días antes.

Leer pausado me hizo que la disfrutara más. Al principio me sedujo la ética de los personajes, el deber, la responsabilidad hacia el otro: Isak, cuando se entera de que Sunja está embarazada, reconoce su vulnerabilidad y decide acompañarla, no solo por agradecimiento por lo que ella y su madre hicieron por él cuando estaba muy enfermo, sino por cuidar, por hacerse cargo, incluso cuando hacerlo implica renunciar a la propia comodidad.

Sunja, en cambio, es el símbolo de la dignidad. Ella busca una vida decorosa, una vida autónoma en un mundo que constantemente intenta decidir por ella. Es valiente, no cede ante la oferta de convertirse en la amante de Hansu, a pesar de que él le ofrece seguridad económica para ella y su hijo. Sunja actúa de ese modo porque es fiel al pensamiento de su padre, Hoonie, que la educó con tanto amor.

Yangjin, la madre de Sunja, es también una figura clave que se mantiene hasta el final del libro. Ella representa el cuidado y el sacrificio materno, siempre está cuidando a otros, así también Kyunghee, que sostiene silenciosamente a su esposo Yoseb, que quedó inválido y sufre de dolores terribles en su cuerpo por las quemaduras.

Yoseb, que siente que debe cumplir de un modo responsable y patriarcal, aunque sus fuerzas no le den, termina aceptando que las mujeres de su familia trabajen.

Noa, el hijo de Sunja y Hansu, un joven tan conflictuado por el tema de la identidad y la pertenencia, que termina suicidándose por la vergüenza de vivir a la sombra de quien fue su benefactor y padre biológico, que él nunca terminó de aceptar. Noa sobrevive negándose a sí mismo, sintiéndose indigno.

Mozasu, el segundo hijo, es hijo de Sunja e Isak. Es una persona que se adapta y construye su camino de una forma práctica y logra, de ese modo, una vida acomodada.

Solomon es el hijo de Mozasu, es una nueva generación con otra visión. Yumi, que es la esposa de Mozasu, muere en un accidente, pero jamás se va de la memoria.

Etsuko, que cuestiona las normas sociales y transgrede mediante sus acciones, su hija Hana, que carga las heridas familiares.

Otro tema que atraviesa la novela es el conflicto entre Corea y Japón y la discriminación que viven los coreanos en Japón. La autora realizó una investigación muy extensa, entrevistando a muchos coreano-japoneses para conocer de primera mano sus experiencias. Cuenta esta historia desde la vida cotidiana de sus personajes: el trabajo, la pobreza, los prejuicios y la dificultad de pertenecer.

Y el propio pachinko, que es un negocio alrededor del cual gira la historia, representa las reglas del mundo que no podemos controlar; a veces perdemos y otras ganamos.

Me demoré en leerlo, pero lo hice sintiendo a cada uno de los personajes. A veces parecía que los hubiera visto y conocido de alguna parte; otras veces pensaba en ella como una sucesión de episodios. Luego me enteré de que fue llevada a la pantalla. Espero, en algún momento, poder mirarla y ver si los personajes que yo me imaginé se parecen a los actores del elenco.

 

lunes, 31 de agosto de 2026

"Lugares que no existen en las guías turísticas" de Gabriela Vargas Aguirre.

 

Lugares Que No Existen En Las Guías Turísticas de Gabriela Vargas Aguirre 978-84-18082-89-4

 

Lo leo, lo vuelvo a leer, quiero entender bien por dónde es que aparece la poeta y me asesta el golpe.

Todas las veces que lo he leído ocurre que no la veo venir y me encaja un gancho en pleno rostro, pero regreso, porque siento que hay cosas que con cada golpe se me caen y las debo recoger.

Estoy leyendo Lugares que no existen en las guías turísticas, de Gabriela Vargas Aguirre, poemario ganador del II Premio Internacional de Poesía Vicente Huidobro en 2020.

En la primera sección, que se denomina "Antipostales", siento que me vuelvo parte de un lugar donde el dolor cobra vida como si de un personaje se tratara y dialogara con la memoria. De todo este libro, es la sección más entrañable; pienso que si esta obra fuese una ciudad, este sería el purgatorio en el que, por fatalidad, me quedaría a vivir.

Cito versos que me conmovieron y que me seguirán conmoviendo:

 

"Mi única casa era mi memoria y lentamente va quedándose vacía."

 

O cuando se establece en pleno poema este diálogo:

 

"—¿Podemos tener un perro?

—Sí, pero solo si duerme afuera y nunca hace ruido.

Entonces para ensayar pusiste una cadena en mi cuello y me sacaste a orinar."

 

O este que lo transcribo completo para poder leerlo seguido, pues mañana devolveré el libro a la biblioteca. Ojalá este libro no tuviera que regresar jamás a la biblioteca:

 

"38 QUE NO JUEGA EN UN TABLERO DE AJEDREZ"

 

Una ventana que da a una pared no es una ventana.

Tiene que verse el cielo, tiene que entrar el ruido

de los hombres que pelean en la calle.

Entonces blanco:

fósforos quemados ganan una batalla.

Los amarillos están decapitados.

Los quemados están solamente rotos.

Entonces negro:

el vacío de un frigorífico no es culpa del frío,

es consecuencia del hambre.

Entonces blanco:

un pájaro no descansa si se expone al sol,

un hueso de pájaro no crece en media botella de tierra.

Entonces negro:

un mantel tapa una ventana,

un colchón y sus manchas te declaran “CULPABLE”.

Entonces blanco:

a las 4 a.m. un barco alerta sobre el saqueo de la memoria.

Entonces negro:

el barco quiere jugar y tiene ojos verdes.

Entonces blanco:

un poeta habita en las paredes y consume litros de blanco nieve.

Entonces negro:

dos hombres tienen un cadáver de bebé elefante junto al basurero,

se dice que se lo comerán en algún asado.

Entonces blanco:

canción por mate, eso se llama democracia.

(Aunque si me preguntan, me vale cualquier revolución).

Entonces negro:

la hermandad no existe.

Entonces blanco:

todo lo que se come y se bebe está custodiado

por años de manchas que cuentan una historia.

Entonces blanco y negro:

una ventana que da a una pared no es una ventana

tiene que oírse,

tiene que verse

a un hombre que gana la batalla en su silla de ruedas.