Leí Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie. Elegí este libro porque, desde que leí Pachinko, me han gustado los libros orientales. Además de la trama principal, suelen incluir alusiones a la historia y a la política del país. A medida que avanzaba en la lectura, me fueron atrayendo su atmósfera, su ambiente y sus personajes. Lo que no supe sino hasta después es que se trata de un libro autobiográfico.
La historia transcurre durante la presidencia de Mao Zedong, cuando se había instaurado el proceso de "reeducación ideológica", que prácticamente paralizó el sistema educativo tradicional. Se cerraron escuelas y universidades en toda China, bajo la premisa de que la educación formal de la época era burguesa, elitista y contrarrevolucionaria. Millones de estudiantes de secundaria y bachillerato fueron movilizados por el propio Mao y enviados al campo para ser reeducados. Portaban el famoso Pequeño Libro Rojo. Los demás libros fueron quemados o confiscados, y quienes los poseían podían ser castigados. Se conocía, por ejemplo, el caso de un pastor que, por haber guardado una Biblia en latín, fue castigado.
Entre los jóvenes enviados a reeducación se encuentran el narrador del libro y su amigo Luo. El narrador tiene diecisiete años y es hijo de un médico; Luo, en cambio, es hijo de un dentista. Ambos traban amistad y terminan conociendo a la hija de un sastre: una joven costurera cuya belleza y habilidades, junto con las de su padre, son muy apreciadas en las aldeas de la montaña. Cuando el sastre y su hija visitan los pueblos, su llegada se convierte en todo un acontecimiento, pues las mujeres quieren aprovechar sus habilidades para confeccionarse ropa.
Cuatrojos también es un muchacho que se encuentra en la aldea para ser reeducado. En determinado momento, Luo y su amigo descubren que guarda una maleta con libros occidentales prohibidos, entre ellos obras de Balzac, Romain Rolland, Victor Hugo, Dumas, Stendhal, Gustave Flaubert y Charles Baudelaire.
En otro momento de la historia, el jefe de la aldea en la que viven decide enviar a los muchachos a un pequeño pueblo para que vean películas y luego se las cuenten a los habitantes de la montaña. Los chicos lo hacen con gran éxito y descubren incluso sus dotes histriónicas. Sin embargo, cuando encuentran el libro de Balzac, quedan profundamente sorprendidos por su contenido. Lo memorizan y comienzan a contárselo a la costurera como una forma de acercarse a ella. Después hacen lo mismo con las historias de Dumas.
Ellos pretenden "refinar" a la costurera a través de los libros, pero todo esto tiene un efecto inesperado: la literatura despierta en ella un profundo deseo de libertad e independencia. Inspirada por la belleza y la autonomía de las mujeres de Balzac, decide abandonar la montaña y a su familia para buscar por sí misma una nueva vida en la gran ciudad.
"Balzac le había hecho comprender algo: la belleza de una mujer es un tesoro que no tiene precio", dice el último párrafo del libro.


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