Hace unos días fuimos a la radio de la Universidad Andina Simón Bolívar, pues Juan Carlos fue invitado a hablar sobre temas de filosofía y sobre su reciente publicación: la traducción de La historia de Apolonio de Tiro. Las instalaciones de la radio, que en realidad son una biblioteca, son muy atractivas para hablar de estos temas. Pero, como yo le hice compañía, me puse a revisar los libros, no me podía cruzar por la cámara que estaba grabando. Así que opté por mirar los que me quedaban más cercanos, hallé los de un autor alemán llamado Ferdinand von Schirach, escritor, dramaturgo y abogado especializado en derecho penal.
Había tres libros suyos, de los cuales pude encontrar dos en la biblioteca a la que asisto y que los pedí de inmediato: Crímenes y El caso Collini.
Crímenes me lo puse a leer en ese momento, pues en la contraportada decía que eran casos inspirados en su experiencia profesional, así que eso me llamó mucho la atención. No he leído mucho género policial, pero al leer estos relatos, concluyo que ahora es uno de mis géneros favoritos.
En cada uno de los once relatos se parte de un delito, pero en la narración el autor se interesa menos por el crimen y más por las circunstancias que llevaron a la persona a cometerlo.
En cada historia aparecen el miedo, la soledad, la violencia, el amor, la humillación, la desesperación. Los personajes no son blancos o negros, sino que tienen sus tonalidades; no son simplemente buenos o malos. Recuerdo de modo especial el relato titulado "Amor", en el que Patrik hiere con una navaja a su novia Nicole durante un momento íntimo y después se descubre que quería comerse una parte de su cuerpo, a pesar de afirmar que la amaba. El final queda parcialmente abierto y eso lo vuelve inquietante.
O relatos como "El cuenco de té de Tanata", "El violonchelo" o "El etíope", que nos llevan por las historias de sus personajes y nos dan la posibilidad de conocerlos sin juzgarlos, de acercarnos a su condición humana y de pensar en el tema de su culpa, pero también de su inocencia.
Qué bueno haber acudido en calidad de acompañante a dicha entrevista. Uno nunca sabe dónde puede encontrar un buen autor y un buen relato.

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